Dice Bryce Echenique, que la soledad no existe para aquel que puede recordar los momentos en que no estuvo solo, y sabe que esos momentos volverán. También dice, que otra persona puede estar ausente, pero en cierta medida continúa a nuestro lado. Particularmente creo que aún en compañía podemos sentirnos muy solos. Siguiendo a Bryce Echenique para sentirse solo, es preciso desear ser dos, y tener nostalgia de ello; Eso, si es un sentimiento que la mayoría conocemos muy bien.
Parece que hay lecciones que por más que uno se esfuerce no logra aprender, el quererse como lo más importante, el aceptarse y el dejar que el destino, o la vida, nos regalen lo que saben que nos hará felices.
Sin duda seguimos cometiendo errores… no hay forma de que aprendamos, uno quiere, lee, va y viene, pero los sueños del mundo por venir… no llegan nunca, nos sumergen en la nostalgia, en la tristeza de una vida vivida sin propósito, o sentido cierto, pleno.
El estado de sueño permanente que uno ha tenido quizás no permite concretar los más deseos anhelados. Sé sabe que el otro de nuestra mente no existe como tal, no lo vemos cómo es realmente, sino que lo vemos como lo queremos ver.
Que difícil aceptar lo que señala el autor al afirmar que la soledad es el signo de una decepción íntima, es decir, que cuando no coincide la realidad con lo que esperábamos se decepciona nuestra imaginación. La soledad señala Bryce Echenique nos ayuda a asumir nuestras desilusiones, y liberarnos del obsesivo deseo por el otro.
Esto parece correcto si entendemos que la valoración cultural contemporánea es la libertad y la independencia. En ello subyace que no necesitamos del otro… ¿Será eso cierto? Entonces, ¿Por qué el ser feliz es un artículo de lujo en estos días cuando realmente es de primera necesidad?...
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