Breve mirada a tres momentos feministas.
Ignoramos nuestra verdadera estatura
hasta que nos ponemos de pie.
Emily Dickinson.
El
tema del feminismo en la actualidad debe reconocer en la historia grandes aportes
hechos por mujeres luchadores que desde diferentes circunstancias comprendieron
que debían hacer algo para lograr reconocimiento, igualdad de derechos, pero
sobre todo libertad de acción y decisión.
El feminismo es un movimiento social que pide para la mujer el reconocimiento de unas capacidades y unos derechos que tradicionalmente han estado reservados para los hombres. La influencia del feminismo ha conseguido cambios en ámbitos como el voto femenino, la igualdad ante la ley o los derechos reproductivos. Podría señalarse en occidente el siglo XVII como semillero de acciones que tienen una orientación colectiva de mujeres por sus derechos. Siguiendo a la filósofa Ana de Miguel, el feminismo empieza en el momento que logran articularse un conjunto de reivindicaciones, logrando acciones que dejan de ser retórica vacía y conveniente.
El feminismo es un movimiento social que pide para la mujer el reconocimiento de unas capacidades y unos derechos que tradicionalmente han estado reservados para los hombres. La influencia del feminismo ha conseguido cambios en ámbitos como el voto femenino, la igualdad ante la ley o los derechos reproductivos. Podría señalarse en occidente el siglo XVII como semillero de acciones que tienen una orientación colectiva de mujeres por sus derechos. Siguiendo a la filósofa Ana de Miguel, el feminismo empieza en el momento que logran articularse un conjunto de reivindicaciones, logrando acciones que dejan de ser retórica vacía y conveniente.
Se pueden señalar tres momentos u olas feministas.
Para hacerlo más puntualmente se tomará la clasificación descrita por Amelia
Valcàrcel, quien marca el inicio de estas olas en la Ilutación Esta primera ola
reivindica la ciudadanía de la mujer, sin reconocimiento justo de sus derechos
están prácticamente a merced de la voluntad de las figura masculina que la
represente. El texto de Mary Wollstonecraft centra el debate en la igualdad de
la inteligencia, por lo que apoya una educación igualitaria. También aporta una
serie de reformas que incluían el derecho al voto, replantear la institución
matrimonial y la custodia de los hijos. Comienza una dialéctica intelectual,
jurídica y política del papel de la mujer en la sociedad.
Un segundo momento u ola la encontraremos
con el nombre del feminismo liberal sufragista. En esta etapa se centra la
atención en el derecho al voto de las mujeres. Se ubica desde mediados del
siglo XIX hasta la década de los cincuenta del siglo XX, con la Declaración de
Séneca Falls de 1848. Cuando hombres y mujeres de diferentes movimiento
sociales tomando como base la declaración de la independencia norteamericana,
proponen la independencia de la mujer superando la injerencia de padres,
hermanos, maridos, a la par de tener derecho al trabajo. Siendo esto
prioritario al derecho de votar. Por su
parte, en Inglaterra surge el movimiento de las sufragistas liderado por
Emmeline Pankhurst, potenciado así el
debate sobre el sufragio femenino a nivel universal. Poco a poco el siglo XX
irá dando paso a lentos logros en los derechos de la mujer. En paralelo el activismo
por los derechos civiles de otras minorías como los afrodescendientes quienes sieguen
oprimidos y segregados en muchos países como por ejemplo EEUU lograran mejoras
sociales. Sigue la lucha por la admisión de mujeres en aulas universitarias,
pero será algo poco convencional y sin aprobación social ya que las mujeres tienen
en este momento un marcado rol social de madre y esposa.
El tercer momento u ola se conoce con el
nombre de feminismo contemporáneo. En esta etapa se propone un cambio de valores.
Obras como El Segundo Sexo, de Simone de Beauyoir y la Mística de la femineidad
de Betty Friedan orientarán una revolución desde los años sesenta hasta la
actualidad. Se plantean otras luchas como liberar a la mujer del estereotipo de
objeto sexual a través de los medios de comunicación en creciente auge, pero
intereses económicos hacen difícil esta propuesta. Se persigue eliminar el
patriarcado que promueve desigualdad y se consolidan logros y conquistas de los
movimientos anteriores. Bajo el lema “lo personal es político”, se debate sobre
la sexualidad femenina, la violencia contra la mujer y el aborto entre otros,
con relativo éxito.
Por
otra parte, en Venezuela, será inevitable que desde la impronta de 1492 se
instale una versión más férrea del pensamiento patriarcal, hegemónico, europocéntrico
y andropocéntrico. La conquista borrará cualquier viso de sociedad solidaria y
colectiva por considerarla de menor valor. Es desde esa mirada que se construirá
la latinoamericanidad y la venezolanidad, con fallas graves de origen.
Las olas feministas europeas van a contagiar a
las mujeres venezolanas y en 1935 con la transición del campo a la ciudad se va
a generar una nueva visión de país, estamos en los albores del rentismo
petrolero.
La
primera etapa del feminismo en Venezuela se enmarcar en un breve periodo sufragista
de 12 años de lucha (1936 a 1948) que plantea: el derecho de la mujer a la
educación y el derecho al voto conquistado en 1947.
La
2da Etapa, del 1948 al 1968 son veinte años de disminución de los movimientos
feministas en Venezuela debido a que las mujeres se organizan para incorporarse
a la actividad política de lucha contra la dictadura del Gral Marcos Pérez
Jiménez, se orientan más a la política colectiva postergando sus propios intereses.
. La 3era etapa del feminismo Venezolano
se ubicaría del 68 al 98, luego del proceso de pacificación que permite el
reagrupamiento de organizaciones de mujeres con agenda de lucha feminista
específicamente. Para 1975 se crean instituciones estatales especializadas en
el tema de la mujer, y se fomentan
espacios académicos para el estudio de la situación de la mujer. Pero será en
1999 con la Revolución Bolivariana, con el Comandante Supremo Hugo
Chávez Frías que se abrirá una nueva etapa del feminismo en Venezuela, al
elevar derechos de las mujeres con valor y rango constitucional como plataforma
que da apoyo a luchas feministas centenarias, se logra por esta vía un nuevo y
elevado grado de justicia, equidad e
igualdad para la mujer. Más sin embargo, debemos seguir trabajando en este
sentido.
Hoy en los albores del siglo XXI el
feminismo es asumir una convicción que tiene como principios la igualdad de
políticas, derechos y libertades con enfoque de género, por lo tanto, no sólo
las mujeres, sino los hombres cada vez más deben asumir esta postura que libera a la sociedad
de las normas patriarcales y hegemónicas que anulan, maltratan y en muchos
casos explotan a la mujer desde una falsa consideración de inferioridad.
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