En un vano afán, repienso, ¿cómo podría entenderse la soledad?
Evocando textos, otrora leídos, pienso en Bryce* quien dice que la soledad no existe para aquel que puede recordar los momentos en que no
estuvo solo y sabe que esos momentos volverán. También dice que otra persona puede estar ausente, pero en
cierta medida continúa a nuestro lado. Particularmente, creo que aún en
compañía podemos sentirnos muy solos. Siguiendo a Bryce para sentirse solo, es
preciso desear ser dos, y tener nostalgia de ello. Eso si es un sentimiento que
la mayoría conocemos muy bien.
Parece que hay
lecciones que por más que uno se esfuerce no logra aprender, el quererse como
lo más importante, el aceptarse y el dejar que el destino, o la vida nos regalen
lo que saben nos hará felices.
Sin duda,
seguimos cometiendo errores… no hay forma de que aprendamos, uno quiere, lee,
va y viene, pero los sueños del mundo por venir… que no llegan nunca, nos
sumergen en la nostalgia, en la tristeza de una vida vivida sin propósito, o
sentido cierto… pleno
El estado de
sueño permanente que uno ha tenido quizás no permite concretar los más anhelados deseos. Sé sabe que el otro de
nuestra mente no existe como tal, no lo vemos cómo es realmente, sino que lo vemos como lo queremos ver.
Que difícil
aceptar lo que señala el autor al afirmar que la soledad es un signo de una
decepción íntima, es decir, que cuando
no coincide la realidad con lo que esperábamos se decepciona nuestra
imaginación. La soledad señala Bryce nos
ayuda a asumir nuestras desilusiones y liberarnos de la obsesiva frecuentación
del otro.
Esto parece
correcto si entendemos que la valoración cultural contemporánea es la libertad
y la independencia. En ello subyace que no necesitamos del otro… ¿será eso
cierto?... Entonces, ¿por qué el ser feliz es un artículo de lujo, aún en estos días, cuando realmente es de primera necesidad?...
*Bryce Echenique Alfredo.
Entre la soledad y el amor, 2007.
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