domingo, 19 de febrero de 2017

La educación para la equidad de género como política pública

Hoy en día encontramos importantes literaturas de corte sociológico e histórico en la temática de equidad de género. En el área educativa apenas se identifican propuestas y reflexiones para la praxis en los niveles educativos. A primera vista pareciera revestir importancia para los actores involucrados y sus aproximaciones la búsqueda de un ejercicio justo y equitativo en la acción educativa. Pero, ya no basta con pensar en el cumplimiento de la equidad como Derecho Humano, sino en las condiciones dentro de los contextos de esa Equidad de Género. Por ejemplo, la tasa de escolarización, alimentación, niveles de pobreza, alfabetización tecnológica, integración al currículo escolar, son constantes en la realidad Latinoamérica  y que afectan ese proceso de igualdad.

Aun cuando Venezuela es declarada por la UNESCO territorio libre de analfabetismo para el año 2005, este panorama no es el mismo para otros países de la Región donde las niñas y adolescentes no gozan de la educación formal. Según la UNICEF para el año 2012, seis punto cinco (6,5) millones de niños, a nivel mundial, no asistían a la escuela. Específicamente para nuestra Región el Banco Interamericano de Desarrollo para el año 2013 indicaba que la problemática de maternidad temprana tiene gran peso en los índices de deserción escolar, a la par de señalar que en América Latina y El Caribe se alcanza la tasa de fertilidad más alta.

            Lamentablemente se sigue advirtiendo brechas de desigualdad, ello apunta al problema de las diferencias ya que pese a las luchas sostenidas de mujeres y de la conquista en el tiempo de algunos derechos, no sería correcto afirmar que hay en la práctica una real situación de igual y equidad de género.
Llama la atención que convivamos en medio de contrarios con cargas de género: escolarizado-desescolarizada en Latinoamérica. Pero, ¿hasta cuándo seguir siendo espectadoras (es) de ese fenómeno?, ¿esas voces que interpretamos y traducimos qué buscan?, ¿cuándo veremos la educación de diferencias como un problema político? Para empezar a brindar una solución es necesaria la creación y revisión de programas académicos que garanticen la igualdad y equidad en términos del uso del lenguaje (redacción de objetivos de aprendizajes y estrategias) hasta la presentación de programas analíticos con discursos no generalizantes. Esto último considera el desuso de vocablos: alumnos y discentes, que marcan cada vez más diferencias en la comunidad de aprendices.

Entonces, ¿cómo evitar esta posible brecha? A partir de la formación permanente a profesores (as). A través de inducción y ofertas periódicas de cursos, talleres y seminarios que apunten a la creación de espacios en la misma academia para el intercambio y la reflexión. Los posibles productos, materializados en sistematizaciones o papeles de trabajos, conformarían aportes dignos de compartir en medios divulgativos, como revistas, radio o TV.  Esto para llegar a la difusión de ideas y reflexiones las cuales siendo pertinentes para los diseños, fortalecerían la formación del profesorado, a la par de  plantear  plataformas tecnológicas que faciliten el alcance del conocimiento.

Otro aspecto a considerar como política es la Transversalización con enfoque de género. Ésta entendida como propuesta para las mallas curriculares de niveles educativos y modalidades lo cual aportaría importantes cambios en la mirada y tratamiento de la comunidad de aprendices. Esto implica la formación a profesores (as) universitarios (as) y el desarrollo de espacios de encuentro para intercambios de experiencias.

             Afortunadamente desde el mismo Estado Venezolano se ha profundizado, en materia legal y en la práctica, sobre temáticas relacionadas al enfoque de género para que el Poder Popular continúe con esta línea. Así tenemos el Plan de la Patria ahora Ley del Plan de la Patria con claros objetivos estratégicos donde se transversaliza la igualdad y equidad. Se señala a continuación uno como lo es  la Soberanía, donde se plantea que las mujeres están en la base y en funciones públicas con el fin de garantizar la igualdad. Desde el tener patria  podemos ser ciudadanas. Desarrollando un  modelo propio socialista, que enfrente  la visión capitalista de la mujer como objeto. Considerándola y valorándola en sus múltiples roles: madre, profesional, ciudadana, ente activo y productivo de la sociedad.

            Por eso creemos que en el centro de la Educación debe estar la visión de equidad de género como eje conector interdisciplinario del aprendizaje y formación, para que con los años logre convertirse en una práctica común en las instituciones educativas y por transitividad lograr así la transformación que necesita la sociedad para ser más justa y equitativa, para alcanzar la mayor suma de felicidad posible.

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